jueves, 5 de noviembre de 2009

ermitaña

Las cosas empiezan como una tontera, con una pequeña debilidad en un dedo meñique o una leve dificultad para prestar atención a ciertos detalles, poco a poco vas cobrando consciencia de que tenés una enfermedad y después vas notando que la enfermedad te tiene a vos y que te va robando de los tuyos para acercarte cada vez mas a sus nefastos terrenos, arrebatándote hasta tus recuerdos, pendejeando no solo con tu futuro sino también con tu pasado.


También los recuerdos de Jaime se iban perdiendo, cada vez le costaba mas recordar a su hermana, la mayor, la que le zurcía los pantalones para que mamá no lo regañara muy fuerte, con la que una vez compitieron a tomarse vasos de agua hasta que los dos se enfermaron, aquella que se caso un domingo soleado y que un jueves lluvioso recibió a Ricardo entre llantos y placentas.

El mismo Ricardo fue aprendiendo a ser padre en la medida que dejaba de ser hijo, ella luchaba acongojantemente mientras su cabeza se lo permitiera para que se pudiera llevar un recuerdo claro de una mamá, no de aquello en lo que se estaba convirtiendo, con esos espasmos que le convertían la cara como en la de una aparición, quería poder abrazarlo mientras todavía controlaba bien sus brazos y que él la recordara porque su propio hijo se le iba encajando en un espacio de su cerebro en donde ya no lo iba a poder encontrar.

Poco a poco se fue aislando en su cuerpo, fue soltando amarras con este mundo y se volvía como una ermitaña que rechaza contactar con una realidad insatisfactoria y se fue refugiando en sus rutinas, enfrascada en un mundo mecánico pero que no dejaba de ser mundo.

En un tiempo todavía se montaba cada mañana al bus de Heredia y se iba para San Jose a hacer una ronda inalterable, le llenaban el bolsito con monedas que disfrutaba repartir entre los mismos indigentes como si fuera una carrera de cintas, compraba flores en el mercado y se volvía a montar al bus de regreso a casa. Desgraciadamente aquel día estaban pavimentando la calle de donde salían los buses y habían trasladado su parada 100 metros, habían cheques y cartelones que anunciaban el cambio pero todo eso era irrelevante para ella, el bus simplemente había desaparecido.

Su hermano Jaime la encontró tres días después deambulando por el Mercado de la Coca Cola, su cuerpo tenia un grave deterioro físico, había dormido en la calle, le había robado el bolso con las moneditas y quien sabe que otras tragedias en las que no quería ni pensar. Esto marcó el final de uno más de sus ciclos, esto era un paso más hacia su caverna.

Sus visitas a este mundo eran cada vez mas de efímeras, la pizarra se borraba nuevamente cada mañana, a ratos preguntaba porque su papá ya nunca la visitaba, Jaime le decía que estaba un poco fregado y que le prometía que apenas llegaba a la casa le metía una trapeada y que con toda seguridad mañana venía tempranito, el mismo cuento se lo repetía cada siguiente día ¿Que sentido tenía el hacer lidiar a una pobre muchacha con la muerte de su papá cada día?

La mamá la cuidaba hasta que la alcanzó la muerte y esa labor la fue heredando la esposa de Ricardo. Su degeneración se detuvo justo antes de acabar con sus movimientos mecánicos, seguía digiriendo, respirando y su corazón latiendo, nada más, ni siquiera le fue concedida una muerte fácil.

Jaime la visitaba religiosamente, al principio le conversaba y ella respondía con algo que parecía una respuesta, le hablaba de sus propios hijos y sus cosas, de su trabajo, se había hecho filosofo y le hablaba de la perspectiva de la muerte Agostina, de los cielos del Dante, de cómo la muerte no es más que un antónimo de niñez en donde el espíritu de aventura va cediendo al miedo al desconocido.

No lo podía negar, visitarla era cada vez mas feo y mas aburrido, hasta sus balbuceos se iban haciendo cada vez menos humanos, antes respondía cuando le agarraba la mano con una especie de calambre que lo hacia sentirla cerca, como cuando trepaban arboles o jugaban al gato y al ratón, ahora tomar su mano era como tomar la de un maniquí flojo y viejo. Cada día había menos cosas que reconocía en ella y en esa casa, muchas menos desde que a Ricardo se lo llevó un infarto masivo.

El proceso parecía completar todo su ciclo, ahora lo único que la conectaba con este mundo era el llanto, esas gotas que rodaban despacio por sus arrugadas mejillas y hacían pozos tras de su pelo, esa era su única forma humanidad, lo que la hacía diferente al ropero o a la cobija era que ella producía su propia agua.

Y la vida esta llena de pequeños consuelos, Jaime sabía que ella lloraba cada vez que él la visitaba, sin falta, y seguía llorando mientras le contaba de su labor comunal, de la selección, de los aguaceros de setiembre, cuando le pasaba las manos entre sus canos cabellos o le acomodaba el almohadón. Esa era su forma de saber que aún lo reconocía y se alegraba que la visitara su hermanito. Al final la persignaba y lo coronaba con un beso en la frente, nunca le pudo confesar que se había hecho comunista y ateo.

Ese martes volvió nuevamente a sentarse con ella, le contó sus historias, le recordó a papá, le dijo que se le veía muy bonita la trenza que le habían hecho, le prometió que la próxima canción la bailaban juntos como ella le había enseñado cuando chiquillos. La persigno, le beso la frente y la miró directamente a sus ojos cerrados; ella no lloró ese día, Jaime sí.

miércoles, 21 de octubre de 2009

divagaciones 20/30

1. El presidente norte/afroamericano Barack Obama fue seleccionado para el Premio Nobel de la Paz tras solo 8 meses de haber ascendido al poder, el comité noruego ha explicado que el mandatario se hizo merecedor del millón cuatrocientos mil dólares y la medalla por haber dado un giro a la política exterior norteamericana, recuperar el dialogo y la conciliación (en especial con medio oriente y Cuba) y devolver la esperanza a su pueblo. Bajo estos parámetros ¿No deberían más bien darle el Premio Nobel de la Guerra a Bush?

2. Gran expectativa a generado lo que pueda suceder con los restos del “Rey depuesto del Pop” Michael Jackson, después de aparecer ataviado en un féretro de oro el cuerpo del ex negro fue examinado minuciosamente en una autopsia de semanas que cuestiona lo fidedigno de series como CSI. Al cadáver se le retiro el cerebro y permaneció en exámenes durante varios días mientras continuaba la disputa por que hacer con un cuerpo tan feo, tieso y sin cerebro… Aparentemente estaría uniéndose al equipo del reggaetón VIP en Intrusos de la Farándula.

3. Algunas personas ven el vaso medio lleno, otras medio vacio. Yo personalmente lo veo como un arma punzocortante.

4. Justamente en la frontera entre Costa Rica y Nicaragua hay un rotulo en color rosado radioactivo con la, nada apetente, imagen de Danielón Ortega levantando la mano como el Cristo Redentor que dice: cumplirle al pueblo, es cumplirle a Dios. Mas al norte otro de los vasallos de Chávez es invitado a salir del país por un Goriletti que pronto estaría jugando al Napoleón de Yoro por las calles de Tegucigalpa. Estos son solo dos ejemplos que demuestran que Costa Rica es un pequeño país mediterráneo inconvenientemente mal ubicado dentro de Centroamérica.

5. Deje de ser ateo cuando comenzaron a invitarme a reuniones de ateos.

6. Me gustan las mujeres que cicatrizan rápido.

7. Gran orgullo y alegría generó la aparición del mandatario costarricense Oscar Arias en el programa Biography de A&E, personeros del canal y figuras de los medios locales resaltaban el gran reconocimiento que significa ser parte de este clásico espacio que inició el mítico Mike Wallace. Parte de este selecto club lo conforman también Charo, Chech & Chong, Paris Hilton, Danny Bonaducce, Lorena Bobbit, casi 100 asesinos en serie y mafiosos, así como el mismísimo Satanás.

8. La suegra ideal es a la que se le visita dos veces al año: para su cumpleaños y para el día de la madre; en el mejor de los casos al cementerio.

9. Lo malo de ser Dios es no poder escoger sus amistades.

10. ¿A que numero tengo que mandar mensajes para que se acaban de una vez para siempre los reallity shows? O por lo menos que dejen de hacerme creer que así es la realidad, yo vivo en la realidad y francamente le hace falta producción, banda sonora y gente más bonita. Si anda en búsqueda de la realidad, la prudencia recomienda que apague el televisor, redirija sus mensajes celulares y salga a la calle a convivir con los tridimensionales, uno nunca sabe, talvez y le guste.

miércoles, 14 de octubre de 2009

peRRorata

La llegada del mes de diciembre para un niño que pertenece a una familia que aspira a la clase media baja, trae consigo un tesoro maravilloso que llena los corazones de paz y una cierta sensación de esperanza. De una manera casi milagrosa la buenos deseos se materializan llenando de sonrisas cada rincón de la, hasta noviembre, apagada y mustia casa. Diciembre trae consigo el aguinaldo de los papás.

Se trata de ese salario que fue prudentemente recortado del pago mensual, por un estado que quiere que paguemos marchamos y fomentemos ese maravilloso espíritu navideño que se construye en esos pequeños talleres en donde el viejo gordo vestido de rojo suele ser el dueño gringo y los pequeños que parecen duendes suelen ser niños trabajadores de países subdesarrollados.

Y cuando llega está mas comprometido que el presupuesto estatal de Haití, y por supuesto, con este raquítico excedente no alcanzaba para financiar la existencia de Santa Claus, por tanto se nos entregaba en billetes un dinero que debía ser dividido entre los anhelados juguetes nuevos y piezas vitales de vestuario para el próximo año, como los pantalones Dynamite de ácido wash o los zapatos callejeros de zapaterías Calderón. En este balance quedaba reflejada la entrada de la pubertad, como decía mi hermano es como pasar de la hamburguesa al Big Mac, toda una grada generacional.

Fue necesaria mas de una década para descubrir la intervención de algún ser superior en la asignación de presentes durante la noche de paz. En una canasta de mimbre y forrada en una cobija de pana roja apareció una gordita divina, un pedacito del amor de Dios que llegó a mi casa con colilla navideña de mi mamá.

Todo el mundo siempre desconfió de la autenticidad de su raza, claro que ningún chihuahua era mas grueso que largo, parecía una especia de cruce entre doberman pincher y lata de atún pero no creo que exista un ser -y en esta categoría se eliminan primero todos los seres humanos- que tenga tanta capacidad de amor.

Desde el primer día aprendió a dormir en una esquina de la cama en donde no estorbara a nadie, es decir, mientras los demás estuvieran despiertos le encantaba escalar sobre el pecho de los humanos y dejarse caer pesadamente de panza; pero en el momento donde intuía que ya era hora de dormir ella se levantaba y se colocaba en el punto mas distante de la cama porque a Migor no le gustaba molestar.

Creo que fue originalmente nombrada Sandy o alguno de esos nombres horribles, pero pronto escogió ser llamada Migor como diminutivo de mi gordita, ese nombre siempre le gustó.

No quisiera hacer de esta una historia trágica, pero un día llegue a casa y encontré una nota que me redirigió al veterinario donde Migor tenía el cráneo fracturado dejando ir un poco la inflamación de un cerebro herido producto de un golpe que trato siempre de entender como un accidente. Aparentemente ella podría volver a su vida normal de amor desinteresado si lográbamos que la inflamación cerebral cediera, el cráneo soldara protegiendo lo endeble de su vidita, pero las posibilidades no eran muy buenas, cualquier otro golpe podría haber potenciado más su muy prematuro fallecimiento.

Durante tres días con sus mañanas, medios días, tardes, noches y madrugadas ella estuvo luchando en el acolchonado cuadrilátero de mi cama, tratando a rastras de encontrar una esquina en donde no estorbara nadie, por supuesto eso conllevaba a que fuera necesario evitarle el choque contra los bordes, precaución que no se podía alcanzar dormido, por tanto mis minutos de sueño siempre venían precedidos de los cortos ratos de descanso de mi gordita gladiadora.

En uno de esos últimos momentos consiguió trepar sobre mi pecho y dejarse caer lentamente de panza y colocar su pequeño hocico sobre mi hombro, yo creí que eso era un signo de mejoría, lo que pasó es que hasta ese momento se sintió cómoda para dormir a la par mía, una parte en mi todavía espera que despierte.

No se quien escribió esta frase pero la comparto plenamente: si los perros no van al cielo cuando yo me muera quiero ir donde van ellos.

Cuando la enterramos le prometí que algún día nos reencontraríamos y yo ya no seria su dueño ni ella mi perro, seriamos iguales y tendría pues la posibilidad de escogerme a mi o a cualquier otra persona para ver tele, ojala me escoja a mi porque tengo muchas ganas de ver otra película con Migor.

Ese día puse un lazo negro en mi avatar, una amiga me preguntó por quien era y le conté aproximadamente esta misma historia, se la cerraba con un detalle curioso, esa fue la primera noche en 10 años que llegue a una casa en donde no me esperaba nadie, esa fue la primera noche de mi vida que dormí solo.

Ya después de eso me ha sido imposible tener otro perro, siempre sentí que sería como tratar de sustituira a Migor, además no creo estar listo para volver a pasar por un proceso emocional tan intenso.Con esto no quiero decir que no ame a los perros o que descarte algún día vivir en una casa grande y rodeado de mil de esos pintas que andan por las calles haciendo sus perradas.

Esta peRRorata no es completamente injustificada, hoy recibí una buena noticia. Bruno y Carlota, los perros que viven con mi mamá están esperando sus primeros hijos para este diciembre... para esta navidad.

jueves, 8 de octubre de 2009

sexo, gracias

En ese momento rodábamos jadeantes por las gradas, como en una persecución pero alternada, la multiplicidad de ángulos al llegar a la curva donde se asciende a lo que imagino eran los cuartos nos permitía cogernos en cuarta dimensión.

Ni la tortuga del cuento de Carroll, ni el desarrollo globalizado de Latinoamérica avanzaban tan lento como esta masacre que iniciabamos hacía 2 horas mientras dejamos mi camisa trabada en la puerta, creo que hasta el “Bienvenidos” del felpudo lo llevaba sobrepuesto en mi malherida espalda, victima como muchas veces de un ataque licantrópico de uñas acrílicas.

Y pensar que no habían pasado cuatro horas desde que éramos un par de desconocidos, bueno todavía lo éramos, si con costo llegue a escuchar su nombre y lo recuerdo porque me parecía que la dibujaba, desde luego no lo mencionaré, si con costos logro recordar que era vasca y que lo primero que le dije fue “que bien me sentaría un pimpín con salsa verde en este momento”.

Lo que si no olvido era ese cuerpo macizo, esculpido, tallado de carne y musculo, recuerdo sus marcas de expresión de mujer que acostumbra reír, su léxico de marinero con acento eusquera y la forma compulsiva en que fumaba un cigarrillo detrás de otro.

Tampoco olvido que esa noche llegue con dos amigos al bar de siempre a lanzar dardos, que en el primer recorrido crucé a la barra, saludé al cantinero y me di cuenta que la esquina la ocupaban un par de mujeres hermosas ya grandecitas, salude de reojo y continúe con mi pichel de bebida a lanzarle tres veces al 20 y así sucesivamente hasta que decidí cambiar la diana por una móvil.

Regresamos pues a la barra, recuerdo también que el comentario se afianzó en el hecho de que esa noche éramos tres cocineros los improvisados dardistas, una buena entrada afianza el camino y claro que ella era una esplendida conversadora y en algunas ocasiones yo puedo tener cosas interesantes que decir. Rapidito la noche se fue focalizando en nosotros, al punto que mis amigos empezaron a conversar entre ellos y la amiga de ella tuvo que regresar a su vida cotidiana.

Y bueno, llega un punto donde un hombre sabe que es lo que tiene que hacer, quizás no todos pero los que nos preciamos de haber tenido vidas divertidas; dejamos todo los pudores, miedos e inseguridades en una cajetilla y no te pones romántico, galán o intenso sino llanamente vulgar, hasta cochino, ser una especie de animal visceral compuesto en un 90% de feromonas y fluidos corporales.

Y te sentís cazador cuando lo cierto del caso es que esa era un decisión que ya se había tomado por vos, cuando ella se ponía ese brillo corporal que acreditaba los quiebres sabrosos de su cuerpo de vicio y aquella pantaleta que transparentaba a negro su pubis inestimable y esos huesos de cadera que parecían un tratado de anatomía. Ya en ese momento ella había decidido coger conmigo, solo que para ese momento aun no sabia como me llamaba, o como me iba a ver (si es que ahora lo sabe, lo dudo) imagino que si había decidido sobre mi edad.

Lo imagino porque a mi primer comentario subido de tono atacó con todo su repertorio de movidas y enroques, con sus mil y una noches en la legión extranjera. Sin embargo le arruine un poco el juego de roles cuando le hice saber que si se andaba buscando un niño que impresionar buscara en otra parte así que debía empezar a verme como su igual o llamar esto una noche.

Yo por mi parte ya la venía desnudando con palabras desde que empezamos a hablar, no con mis proezas o mis atributos sexuales sino con lo que me hace débil y como me gustaría comerme esas partes de su cuerpo que no tienen nombre, como atrás de los brazos o debajo de las costillas, como me gustaría colonizar esa espaldita pequeña y lanzarla de a una mano en cualquier esquina de cualquier cuarto del mundo, como me gustaría dejar sus labios arrugaditos como pasas, como los dedos de las manos cuando se pasa mucho tiempo mojados. Cabe notar que para este momento no tenía una gota de sangre en ninguna otra parte de mi cuerpo.

Fue más o menos al tiempo en que ella me aclaró que tenía esposo, que su esposo estaba fuera del país y esa noche no tenía nada de ganas de dormir sola. El no era ni un mal hombre ni la desatendía, ni la maltrataba, ella no pensaba en dejarlo ni atravesaban ninguna crisis, en ese momento no precisábamos de ninguna justificación para abordar su camioneta blanca en dirección oeste.

Baje mi cabeza para que no la vieran sus vecinos ingresar con un desconocido, en realidad había bajado mi cabeza desde que pasamos el peaje y bueno, si me encontraban tal vez podían haberme pasado por un ginecólogo muy poco profesional o el muchacho del bikini line.

En fin, fue sexo, de ese vacio que critican en las peliculas de Keanu… de eso se trataba esto, no intercambiamos números ni piropos según lo silentemente acordado, a penas recordaba su nombre, que era estilista y cada una de las células de su babilónica piel de demonia vasca. Cuando nos despedimos antes de que clareara el día nos dijimos gracias.

Pasaron los meses y los recuerdos de la noche fueron palideciendo en el olvido y algunas historias del mismo corte pero pasó una cosa curiosa. Yo había restablecido relaciones, ahora de corte amistoso con una mi exnovia, esas que resulta mejor cambiarle el rol para no tener que dejar de verlas, pues resulta que fui a buscarla a la agencia de modelaje en la que era trabajaba.

Cuando entre a la agencia me tope con una pared en la que habían como fotos de personas con las que colaboraban, como una especie de cuadro de créditos. Note que una foto me estaba observando a los ojos, claro que era ella con el cabello corto y platinado, tan guapa como la recordaba, me quede viéndola absorto, fue tan sospechosa mi expresión que mi amiga me preguntó:

-Ah ¿Conoces a A******? Ella es estilista para la agencia, la conozco desde hace años, ella fue la que me peino para mi graduación de sexto grado de escuela-

jueves, 1 de octubre de 2009

indiGENTES

Ayer me dijo uno de esos carajos que ensucian parabrisas en los semáforos que la onda de calor era generada por Chang Díaz, que él tenía un plan para todo esto desde su laboratorio en Liberia; lo reconocía como un hombre muy inteligente porque desde hace muchos años que son amigos. Supongo se habrán conocido en el espacio, cuando Chang iba y él venía llegando a nuestro planeta.

Otra señora estaba con una sola rosa en la mano sentada en un balde volteado en donde ponía las flores que vendía, me pidió un cigarro y me dijo con una sonrisota llena de piezas perdidas: “Esta no se la puedo vender porque es para mi hija que hoy terminó los exámenes de sesto”.

Existe una creencia extraña, supongo generada por estos neo hippies que hoy nos inundan, que presume que detrás de cualquier indigente o persona en situación desfavorable existe un genio latente que atesora una caudal filosofía urbana generada por el desprendimiento material y las lecciones aprendidas. Esto generalmente no es cierto, normalmente se trata de drogadictos que han perdido gran parte de su, ya de por si limitada, capacidad craneana.

Otra cosa que me molesta del concepto de la indigencia en nuestra sociedad es el de los jovencillos de plata que piensan que cualquier mamarracho de estos agradece que le dediquen parte de su tiempo para conversarle y así poder sentirse como su igual. El punto es que usted no es su igual, usted tiene casa y generalmente trabajo, tiene gente que lo quiere y esperaría nunca verlo así; por el otro lado, él tampoco lo ve como su igual, lo ve como su proveedor de dinero y no esperan llegar a convertirse en su amigo. Quiere una moneda, no que le pregunte que lo llevó ahí.

En principio rechazo el concepto de caridad, lo que si acostumbro es remunerar los servicios prestados, pago por que me cuiden el carro, porque se lleven basura del bar o de mi casa, y a los que tienen un cajón de bolero les pago porque me lustren los zapatos.

Disfruto sentarme con un café y el periódico frente al Correo a que Carlitos me lustre los zapatos, nótese que dije lustrar, porque desde la primera vez que me acerque a preguntar por las tarifas me lo aclaró. Yo le pregunté: ¿Cuanto me cobraba por limpiarme los zapatos? y él me dijo que lo que hacía era lustrar zapatos, que “limpiarlos podía hacerlo hasta yo”. En ese momento supe que estaba negociando con la persona correcta.

Carlitos cree en los extraterrestres como una raza iluminada que se divide en dos equipos, los que nos quieren colonizar y para este fin nos analizan científicamente, y los que nos quieren ayudar a alcanzar un nivel superior de existencia. Para crear estas teorías Carlitos se basa en textos de Carl Sagan, una lectura muy subjetiva de los eventos de actualidad y el crack.

Debe saber de lo que habla porque duerme todas las noches a cielo abierto ya que realiza un delicado proceso presupuestario -la mitad es para piedra y la otra mitad la gasta en su novia- no la invita a cenar ni le compra regalos pero definitivamente el dinero lo gasta en ella. Cuando me contaba le pregunte ¿Ella es puta? Y el me dijo:

-No, no, ella trabaja de puta-

Después me decía que a él no le gustaba pedir monedas, y esa era su forma de pedir monedas, conforme pasa el tiempo han tenido que diversificar sus técnicas para seguir captando a los mismos tontos y que no se vayan dando cuenta.

El indigente más talentoso que conocí fue uno que se acercó a la ventana de Giros a pedirme una moneda, naturalmente no se la di pero si le pasé un cigarro, me dijo gracias y se iba alejando mientras cantaba:

“Twinkle, twinkle, little star,
Comme j'aimerais savoir qui tu es !
Quiero verte sin tildar
Fahn und Säbel und noch mehr,
Brilla brilla piccola stella,
When he nothing shines upon,
Lorsque le soleil disparaît
¿Estrellita donde estás?"


Le pegue un grito desde el balcón del bar y regresó con la mano lista para recibir, estaba naturalmente intrigado por conocer al indigente políglota que sabía cantar “Estrellita” en 5 idiomas. Esta famosa Nana, que se le atribuye a Mozart (evidentemente no como canción de cuna sino como un monumental adagio) ha recorrido el mundo ayudando a las mamás y papás a librarse por las noches de sus niños y ha sido traducida a un sin numero de idiomas.

El punto es que fuera quien fuera, este tipo con olor a orines y dientes triturados por masticar cable la conocía en 5 de ellos. Nosotros tomábamos un whisky con agua mientras el le empujaba a su botellita que cargaba debajo de un saco de cordurrrroy, zaaaaaaaa!!!!

Resulta que había formado parte del ejercito gringo, que era un experto en arreglar cajas de cambios de vehículos especializados, especialidad que compartía con muy pocas personas. Para conseguirlo había viajado al norte y ahí había encontrado un hogar en donde mantenía a sus dos hijas ya creciditas.

En estas labores viajo mucho y compartió con compañeros de múltiples nacionalidades y les preguntaba como se cantaba esa canción para llegar arrullar a sus hijas, que encontraban a su papá fingiendo acentos como todo un espectáculo.

El que conocía tanto de cambios no la vio venir, murió su madre y eso naturalmente lo entristeció terriblemente, viajo a Costa Rica para enterrarla y entre un “brindis por mi madre” y un trago pa olvidar se le fueron los frenos y termino dormido una noche tras otra en una calle distinta.

Ese día me comentaba como le dolía que sus hija le dieran la espalda y se avergonzarán que el fuera su padre. No pude más que preguntarle

-¿Y a usted no le avergonzaría que usted fuera su padre? Trago fuerte de la botella, tal vez era la primera vez que alguien fuera de su cabeza le preguntaba eso.

Encendió otro cigarro y me dijo:

-Vea, yo he conocido decenas de países, he conocido gente de todo tipo y he pasado por mil problemas que los demás no alcanzaría a entender jamás ¿Quiere que le diga que es lo único que he aprendido de la vida?

Preparé mi alma para ser iluminada y le presté absoluta atención.

-Lo único que aprendí en la vida fue a cantar:

“Twinkle, twinkle, little star,
Comme j'aimerais savoir qui tu es !
Quiero verte sin tildar
Fahn und Säbel und noch mehr,

Brilla brilla piccola stella,
When he nothing shines upon,
Lorsque le soleil disparaît
¿Estrellita donde estás?”

lunes, 28 de septiembre de 2009

rosarios y audifonos

La vieja se sentaba en la cama del lado derecho a rezar el rosario como lo había hecho toda su vida. Pasaba las cuentas de madera mientras repetía las mismas palabras a forma de mantra, como permitiendo que un flujo constante limpiara su mente de todos aquellos pensamientos que le fregaban la paz.

En la otra esquina el viejo se ajustaba en su oreja un audífono que había armado con un cable como de 5 metros que se le colocaba en una salida al tele para poder oir cualquier cosa en lugar del adormecerte pasar de las Marías, todas llenas de gracia, como cada noche desde hace 50 años. Esa era una condición que había aceptado hace mucho tiempo, compartirla con Dios unos minutos al día, ver las noticias de la noche el rato que ella repasaba su compromiso.

El había aceptado esa y otras cuantas condiciones ese día que se la encontró en el piso de la cocina, ese día que pensó que se le iba. Había hecho todo lo posible por irse primero y no le había salido bien el plan, ese día había llorado como un chiquito, ese día murió un poquito.

Cuando ella se repuso el comenzó a acompañarla a misa, hasta se confesaba y trataba de portarse mejor, no siempre lo conseguía pero si que lo intentaba fuerte. En el fondo no se si llegó nunca a creer en Dios pero sabía que si existía un cielo ella iría con seguridad y él no podía permitirse el verla de largo.

Pero esa noche le celó esa hora a Dios, digo, ya no tenía tantas horas, había empezado a respirar con ayuda de un tanquecito de oxigeno, el corazón era una cacharpa y todo sus sistema se había hartado de funcionar. Es día la veía desde el otro lado de la cama con impaciencia.

Mi abuela se mojaba las pestañas todas las noches por las culpas inventadas. ¿A quien le importa que la niña se haya casado joven y sin saber nada del otro? Ya lo había soportado mucho tiempo y las cosas ya no fueron soportables ¿Y entonces que? Pues se divorcia ¿Y que? ¿Y que si después de eso había conocido a alguien con que se sintió mejor?

Pero las puertas de la iglesia se le cerraban con sus segundas nupcias, y presumo también las del cielo y eso le estaba rompiendo el alma en dos. Eso la hacía llorar todas las noches y hundirse en su mantra para arrancarse los ¿Qué habré hecho mal?.

Trutra también sufría cuando la veía sufrir, el divorcio no le importaba, lo único que quería es que mi abuela no se divorciara de él, después de ahí que se case y se divorcie y se junte y se coja todo el que así lo decida. Pero la China estaba llorando y eso no se le hacía bonito, por eso le subía el volumen al tele, por eso no le gustaba el rosario.

La volvió a ver de lejos y se le escapó un profundo suspiro y “un suspiro siempre será un suspiró” como se lo cantaba Sam a Ilsa en As Time Goes By. Así que se retiró el audífono y se flexiono a ella con esa lengua lasciva que cargaba y le dijo “Un suspiro es un beso que nunca se dio”.

La vieja suspendió un sus lagrimas pero no su rosario, lo soltó con una mano, eso si, para pegarle una palmadilla entre risillas coquetas y falso enojo, concluyó su rosario y vio a su marido dormirse otra vez más como durante 50 años ya.

Con una excepción, al día siguiente estábamos todos reunidos en horas de la tarde, entre cruzrojistas y parientes lejanos viendo como el viejo se dormía una vez más y esta vez indefinidamente. Mi abuela ya no pedía vida sino que por favor se la llevaran a ella, que ya ella no se sentía a gusto en este mundo tan siniestramente desprovisto de él.

Mi abuelo Jesús fue enterrado a los dos días en un nicho del cementerio de Tibás, sobre su blanco se posaba la última frase del uno de los tantos poemas que le había escrito y que tanto disfrutaban de leer y completarse mutuamente. Mi abuela Matilde murió ese día pero la enterramos dos años más tarde.
La vieja se convirtió en una nubecita, jamás se quito el luto y había dejado de sonreír por completo, de hecho su cara se había formado en una expresión árida, como taxidermia, había perdido completamente su brillo, hasta llorar se le había olvidado.

Una mañana la recogimos en su casa y pasó una cosa increíble. Mi abuela salió sonriendo, caminando a buen paso y se montó al carro repartiendo abrazos con sus brazos gigantes, no queríamos preguntar que había pasado para no arruinarlo, para no cortarlo, Pero ella misma nos lo aclaró.

-Anoche dormí con su abuelo- Se le escapó el gran secreto, como confiesa su primer beso una niña en la escuela.

Hasta ese momento su mente era lucida, nada nos hacía sospechar de los estragos del tiempo en su cerebro, pero bueno, esto era preocupante.

Entonces ella nos aclaró las cosas de forma que hasta el más incrédulo de los incrédulos le encontraría sentido.

Pues resulta que esa noche rezaba el rosario en su mitad de la cama, y entre el paso de las cuentas de madera la atacó algo más fuerte que su mantra, algo le distrajo su lugar seguro y le recordó lo sola que se sentía. Ese día había regresado todas las cosas a su contexto porque sabía que si pudiera tomarlo una vez más de la mano, si pudiera tan solo prepararle una sopa de tortillas más, no le habría importado que se le cerraran las puertas de la iglesia o las puertas del cielo. Soltó el rosario se hizo un puñito y suspiró.

Sobre su hombro distante escucho decir lo que llevaba tanto tiempo de querer escuchar: “Un suspiro es un beso que nunca se dio” y posterior a eso sintió ese beso que recordaba con tanto anhelo y después su brazo. Claramente vio como la cama se hundía en el mismo sitio que siempre, y se dejo abrazar y ya no había lagrimas porque Jesús había llegado a su casa, es decir, el Jesús de esa casa.

Finalmente se juntaron nuevamente, en el cielo, en la tumba o en donde sea pero juntos. En el mismo nicho descansan ya sin audífonos ni rosario. Sobre la tumba queda escrito aquel verso que les escuche recitar entre los dos por lo menos un millón de veces, no necesito escritos para citar textualmente esas últimas cuatro líneas:

…”Porque se encuentra tan ligada tu imagen a mi suerte,
Con tanta fuerza, y tanta intensidad,
Que aunque cansado el cuerpo descanse con la muerte.
Te seguiré yo amando allá en eternidad”

lunes, 21 de septiembre de 2009

weniger

Cuando iba al bar siempre veía que esa esquina estaba como abandonada. Era como un espacio perdido que quedo cuando el bar se amplio, le propuse a un par de personas que hiciéramos algo con esa esquina, extrañas cosas de la vida, fue uno de mis mejores amigos del colegio con quien no me veía hace bastante tiempo el que se embarco conmigo.

Abrimos una venta de hamburguesas, las hacíamos dobles, triples y especiales, como por países: la mexicana llevaba aguacate, frijoles y chile jalapeño, la italiana salsa de pizza, la hawaiana como jalea de piña y tocineta, etc.

Curiosamente, un tipo que había sido profesor de colegio de nosotros encabezaba una bolsa de empleo, lo llamamos y le pedimos que nos recomendara a alguien, ese día llego un tal Benito Filemón Casco. File era un nica, obviamente, con buena experiencia en la cocina, en ese momento se encontraba empleado por una empresa que había suspendido operaciones y mientras tanto trabajo con nosotros.

Era un hombre serio, había combatido en la montaña desde chigüín y eso lo hacia una persona curtida y reservada, siempre admire que estaba pendiente de todos los asuntos de actualidad internacionales y nacionales y sobre cada uno de esos asuntos tenia una opinión inteligente. Aparte siempre tenía una buena historia que contar, su vida en general había sido interesante.

File se convirtió al Islam, había estado en voladeras de plomo, se había drogado con pólvora, etc. etc. etc. Otra cosa curiosa es que vivió unos años en Alemania donde se había casado con una germana y tenía una hija.

Ahí el negocio iba caminando, al bar llegaba mucha gente y muchos de esos probaban las hamburguesas que realmente eran buenas. En la misma barra vendíamos cervezas y nos quedábamos conversando con los clientes, algunos eran simpáticos, otros para nada.

Recuerdo ese día que llego un chamaco local, completamente latino, hablando con sus amiguitos en español y cuando llega a la barra y me dice “Wurde weniger gewollt”; inmediatamente se corrige y dice que “estoy estudiando aleman y a veces se me confunden, es que quiero una hamburguesa”, hay que tener un cerebro de bulbos para que se te confunda tu lengua natal con una que llevas estudiando un par de meses pero bueno, el cliente siempre tiene la razón.

Ordena su hamburguesa y como vio que habían muchachas a la par le pareció bonito el juego de “jodamos al de las hamburguesas” así que decía cosas en alemán y después se reía, y luego se disculpaba, porque tenia el alemán muy fresco.

-Wo ist dieses auf Baden-
-Die Reinigung die Büromitglieder.-
-Schupen men cüllo-

Ya no me estaba gustando la cosa cuando me vuelve a hablar en alemán, entonces le digo.

-Hable con mi cocinero-

Y se acerca File en delantal y le dice:

-Das Sprechen in der Sprache Deutsche- Que significa palabra por palabra “hableme en alemán", pero con el tono que lo dijo fue algo como “¿Me vas a hablar en alemán? O te meto un turcazo”

El muchacho empieza a balbucear en el idioma que “estaba aprendiendo” y termina File por decirle “No jodas Cochón, si vos no hablas ni verga de alemán”.