lunes, 24 de agosto de 2009

me hacés bonito

El tenerte cerca me hace bonito, la gente me lo ha dicho y yo lo se, que desde hace un tiempo atrás brillo bonito. Nadie sabe de que se trata pero ahora sonrío más, hablo con más gracia y soy más humano, me despierto sonriendo aunque tenga sueño y diga lo que diga la báscula, estoy más flaco.
Me cambie el peinado, me quite el bigote, juro que me veo 5 años más joven y me siento 15. Ahora canto canciones de Calamaro mientras me sirvo el café, dibujo bichos a la orilla del periódico cuando estoy haciendo el crucigrama, como helados frente al Teatro Nacional, deje a medio palo el Lobo Estepario y volví a empezar Cocorí.
Tal vez no debería decir esto, pero las mujeres me ven distinto, me hablan con cualquier excusa, me recuerdan diferente, nadie sabe lo que es pero es que vos me hacés bonito.
Y es que vos sos bonita, y la vida es bonita y a veces uno solo necesita que se le corra la nubecita para ver el sol y así levantar la vista y ya no ver al suelo, por ahí y me caigo pero no hace falta que me ayudes a levantarme, yo en algún momento te alcanzo.
Normalmente se me ve huraño, como un animalito agredido que ladra mucho y pela los dientes, pero aunque la vida si me ha dado más de una patada y en ocasiones piense que somos perritos rencos de la misma pata, hemos aprendido a menear el rabo cuando nos juntamos y ya cuando no estas me echo de panza a tomar el sol.
En días como este me gustaría creer en Dios para poder decirle gracias. Jejejejeje.
Y eso te lo debo a vos, porque antes no venía tan bonito pero vos me viste bonito (ya no mintás) , y me aguantaste un par de pelotudeces y me recordaste lo bonito que es recién dejar de verse y hablarse por teléfono, y vos también recordaste lo bonito que era llegar tarde -con tragos- y a la mañana siguiente sentirse bien y hacérmelo saber, y ponerse apodos y ponerse canciones y robarse besillos y esas cosas que había dejado de hacer hace ya mucho tiempo.
En estos años normalmente no he sido el mejor hombre, a algunas mujeres decepcione y muchas otras ni me di chance de conocerlas, también otras me hicieron daño a mi y me dejaron encajonado con un corazón de piedra granito, de lo que se hacen las tumbas. Lo más probable es que vuelva a ser así en algún momento -ojala no- pero probablemente si.
De todas formas hoy no tengo tiempo de pasados ni futuros, hoy solo me da chance de ir a jugar con perros a las veterinarias, de tomarme una cerveza fría, de comer chocolates y de chatear con vos un ratito, sentado como indito y arqueado como una llanta.
Trate varias veces de escribir algo sobre vos pero me costaba, creo que ya se me olvido como se decían cosas bonitas cuando son ciertas, pero hoy me desperté sonriendo otra vez y me vi en el espejo me sentí bonito, me senté frente a la computadora y solo se me ocurrió que tengo mucha suerte, porque encontré una bonita que me hace bonito y que aunque se nos esté acabando el tiempo no me duele, porque es peligroso andar mucho tiempo por la vida viendose tan bonito. Jajajajajaja
Sea como sea *NX

jueves, 13 de agosto de 2009

paloma negra

Mi abuelo fue alcalde de Buenos Aires hace unos 50 años cuando eso era un castigo para cualquier profesional indiscreto que gusta más de las mujeres, los pleitos y el trago que del crecimiento profesional y el interés colectivo. Buenos Aires era tierra de indios, y todavía se sabe en todos los caminos que vienen desde las montañas, que en tierra de indios manda más el cacique que ningún alcalde
Y tampoco es como que se lo propusiera, en realidad Buenos Aires fue una especie de clínica de intoxicación, en donde podía amaneces en cualquier esquina albadeado de chicha sin que pesase el escrutinio de la mirada vallecentralina. Pero mi abuelo trajo un tesoro del centro, 4 hijas jóvenes y bonitas que levantaron el revuelo entre el pueblo.
Las menores eran aun niñas que a lo sumo ocasionaron problemas de niñas, pero la más grande ocasionó un problema mucho mayor, un potentado de línea Usekra había puesto sus ojos en ella y bueno… más que sus ojos, porque una pequeña indita crecía dentro del vientre blanco de mi tía.
El indio se casó enamorado, y entre su silencio de indio fue abriéndole el corazón a su mestizo retoño. Pero Buenos Aires era muy pequeño para un corazón tan grande, nacida la niña el pueblo empezó a arderle como ortiga, y los besos del indio a saberle como bebedizo amargo.
Cuando mis abuelos regresaron a San Jose mi tía volvió con ellos, los viejos se hicieron cargo de la pequeña cuando ella era más niña que la recién nacida y hacía pataletas cuando no quería ser mujer, cuando se rehusaba a ser mama y se le había olvidado como amar al cacique.
El indio se compró una casa enfrente a la de ellos para poder pedirle a diario que no le clavara esa flecha, que la dejara tocar de nuevo su rubia cabellera y decirle una vez más cuanto la quería en su tosco modo. Que por lo menos lo dejaran ver a su niña, que no lo matara como a un indio en tierra de blancos.
Pero ya era muy tarde, ya otro había entrado a su rancho y no pensaba irse así de fácil. Peñaranda tenía un galillo angelical, cantaba en el trío Costa Rica y lo había conocido una noche que se escapó a la Esmeralda. No más de verlo se rindió, ella sabia que ese iba a ser su tormento hasta el día de su muerte.
Peña le cantaba la Paloma Negra y la mataba, poco tiempo después se estaban jurando juntos y formaban un hogar con tres nuevos retoños. Su Paloma si supo ser madre, y muy madre, de estos y supo ser mujer y muy mujer, del cantante.
Consecuentemente Peña no se negaba al mundo ni a la noche y la mayor parte del tiempo no se negaba a las mujeres, esas mismas palabras que la enamoraron, enamoraron a muchas más, agarraba por su cuenta la parranda y desaparecía días enteros en otras casas y volvía alevoso a rebosarle los oídos con palabritas de amor.
Aparte de eso: la pobreza, con tres niños en edad de necesitar y un salario de cantante que se dividía entre los hijos, el trago y sus desapariciones. Un verdadero apostolado de amor cuando recordaba que las tierras del indio alcanzaban desde la cerca hasta donde se acababa la vista y este nunca escatimo en detalles para hacerla sentir como su reina.
Pero el amor es así de cabrón y nada la hacía sentir tan plena como cuando entraba un: sol, do, re, sol, re
Y bueno, la vida no era fácil pero era vida, al fin y al cabo de que sirve la estabilidad cuando no se desea. Pero aun así a ratos quería escapar y a veces el agua se derramaba del vaso y esas puertas se cerraban para Peña pero se abrían para todos los demás.
Nunca vi a nadie manejar de mejor forma su dolor, cada vez que se peleaban lo echaba de la casa para siempre y se inventaba una fiesta, solo caía una llamada y ya uno sabia que tocaba la fiesta. No más cruzar la puerta te llegaba el olor a tequila y se te metía Jose Alfredo por los oídos.
En los ceniceros no cabían los cigarros, al tocadiscos se le ponía dos monedas de diez para que no brincara la aguja y siguiera sonando el “No volveré”, era lunes, martes, miércoles, no importaba, hoy se celebraba que a la Macha se le fue su cruz y ya por fin la cosa iba para mejor.
Pero en eso sonaba el teléfono y- como no se hablaban- el nada más le cantaba, y como eso no siempre servía, desde la acera empezaba a sonar un requinto y un galillo de querubín que le pedía a la Paloma que no se vaya, y ella era fuerte, pero no tanto.
Por dicha no se acababa el tequila sino que ahora era con música en vivo, de repente la casa se llenaba más de uniformados y las guitarras pasaban de mano en mano y las canciones se iban muriendo con el sol mientras que en un sillón placían abrazados el mariachi y la paloma.
Y al mes siguiente otra vieja, otro pleito, otra fiesta, otra borrachera, otra llamada, otra serenata, otra Paloma, otro beso y otras promesas por cumplir.
Claramente todo el mundo lo odiaba, incluso cuando el paso del tiempo lo obligo a bajar el ritmo y a desaparecer menos a menudo. Ya llevaban 30 años juntos pero nadie creía en que eso fuera algo serio. Era algo serio, se llamaba amor.
En un sobre de manila en la gaveta de al lado de la cama encontraron desglosado el monto por un ataúd barato, un cortejo fúnebre moderado y un pequeño extra para gastos de ese día; al lado, la Paloma a la que le exploto el corazón de tanto latir.
A Peña no se le volvió a ver durante todo este proceso, desapareció como llegó, por la noche. Una iglesia llena vio salir a mi tía en hombros sin que la acompañara el amor de su vida, por primera vez desde que era mujer estaba sola. La colocamos en el mismo nicho que a mis abuelos, encontró consuelo entre papá y mamá.
Cuando se prestaban a cerrar con concreto la fosa se escucho desde el fondo un nuevo:
sol, do, re, sol, re
“Ya me canso de llorar y no amanece
ya no se si maldecirte o por ti rezar.
Tengo miedo de buscarte y de encontrarte
donde me aseguran mis amigos que te vas.
Hay momentos en que quisiera mejor rajarme
y arrancarme ya los clavos de mi penar.
Pero mis ojos se mueren sin mirar tus ojos
y mi cariño con la aurora te vuelve a esperar.”

Peñaranda apareció impecable, con el traje dignamente planchado, la barba recién hecha y cantado al lado de sus otros dos mosqueteros, cuanto trato de entonar las primeras palabras se le quebró la voz cual si hubiera caído del ultimo piso de Saturno, su hermano trato de acudir al rescate pero una mano le hizo entender que ese era su trabajo, que nadie más debería nuca cantarle Paloma Negra a su mujer.
El ultimo ladrillo sello finalmente el destino entre los dos. Que la melancolía no los engañe, esta es básicamente una historia de conflictos, dependencias, infidelidades, alcoholismo, pobreza y muchos otros tipos de vicios sociales, pero ya con un par de tragos encima y cuando la canción dice aquello de “Dios dame fuerzas, que estoy muriendo por irte a buscar “uno se pone a pensar que el amor no es sino el más placentero, adictivo y destructivo de todos los buenos vicios.

miércoles, 1 de julio de 2009

a las mujeres que ni siquiera ame…

Una de las cosas feas de la vida es cuando tu percepción sentimental es mucho más fuerte que la realidad, es como el rechazo en verbo pasado.
Es cabrón cuando imprudentemente se siente algo por una persona y nada llega a pasar, te quedas sin siquiera el consuelo del amor fracasado o de la noche pecadora, y eso sin embargo no repara el daño de ausencia o atenúa el hecho que sí te gustaba o que te llamaba la atención más de lo normal.
Lo triste del caso es que esto no remonta a ninguna experiencia reciente, simplemente recordé mujeres que no veo hace años, que solo las redes sociales de internet te mantiene con pista de ellas.
Pues si Albert Hammond le dedico su canción “A las mujeres que él amo”, yo le dedico un pequeño homenajito a todas las mujeres que nunca ame.
No se perdieron de mucho se los aseguro, pero quien quita un quite, por ahí y les salía mejor de lo que parezco, tal vez y cambio mis terquedades y mi delirio de deidad y me vuelvo alguien más humano y humilde.
No presumo de mis habilidades sexuales, pero el sexo siempre es rico cuando se hace con tiempo y ganas… y un poquito de colmillo. Cuando toda esa curiosidad y ansiedad desenlazan en un tributo excitado, púbico y sudoroso a las Olimpiadas, cruzando la línea de meta con las manos en bajo y los ojos en blanco; lanzando la jabalina hasta donde se pierde la vista, cerca del pebetero; luchando por terminar la maratón de últimos, ojala cuatro años después.
No se si nos habríamos quedado juntos, lo más probable es que no, que al tiempo se me fuera olvidando como me siento ahora y que vos vayas recordando como me ves en este momento y quedemos como tristes amigos que ya ni se imaginan chingos.
O al rato nos peleábamos siempre y terminábamos odiándonos, estorbándonos solo para joder y apareciéndonos mojados cada que hace sol a las 2:30 de la mañana, con dos vasos plásticos de “me vale mierda” y medio 34 servido en la tapa del tarro.
Uno nunca sabe y al final nos enamoramos, o me enamoro yo y vos no, o hasta te enamorés vos y yo mas o menos, tal vez visitemos familiares o nos lavemos ropa, podríamos hasta co afitrionar una mesa de tragos o pasar tres días tocándonos frente a la pantalla de ajustes de una película en DVD.
Lo cierto del caso es que no lo sabemos y lo más probable es que ya nunca lo vamos a saber, y tenga yo que seguir luchando con la extrañeza de pensar épocas y personas irrelevantes, preguntándome si en algún momento me viste con otros ojos (ojos de guaro aunque sean) pero con ganitas cocktaileadas al borde de un terminal error de juicio que te habría agradecido mucho.
Normalmente hoy las veo con algún carajo a la par, felices, creciendo en la vida, plenas, maduras, algunas con un poco más de “bendiciones” que las que querría; y en el fondo me siento bien conmigo porque se que yo escogí bien… aunque ustedes no me hayan escogido a mi.

martes, 16 de junio de 2009

juguetes

A la par de la casa de mis abuelos se pasaron a vivir unos niños guatemaltecos, el papá trabajaba para un organismo internacional y había llegado a Costa Rica por esa misma razón yo me hice amigo de ellos, tal vez no eran millonarios pero para si tenían muchas más posibilidades de las que me podían dar mis papás en ese tiempo.
Digo, para mi una barra de mantequilla Dos Pinos era un lujo muy ocasional, un tarro de frutas en conserva era navidad. Ellos eran socios del Castillo, iban a una escuela donde les enseñaban francés, tenían un fax y lo más impresionante… tenían un cuarto solo para sus juguetes.
Y en definitiva el mundo de un niño se determina a través de los juguetes, no importa en que casa vivas, no importa que ropa uses o si tu papa es travesti o presidente, importa cuales son tus juguetes (Ya cuando cumplís unos 14 años tus juguetes vienen incorporados).
También cabe entender que vivíamos en un mundo mattel, las fabulas que veía eran He Man, GI Joe, Thundercats o Transformers, todas diseñadas a partir de líneas de juguetes, por esta razón tu entorno mental era de juguetes, hoy por hoy todavía sueño con el día en que me dejen solo en una juguetería.
Nada te hacía más feliz que el día en que tu mama llegaba con un juguete, por ninguna razón, solo para jugar, eso era mejor que navidad porque te tomaba por sorpresa. Creo que podría ser papá solo para ver la mirada de un hijo cuando cruzo la puerta con un muñeco nuevo.
Mis vecinos tenían el escorpión gigante de los transformer, la casa de los thundercats, a stratos, men at arms, C3p0, un ALF, pantrho, y miles de esos diminutos soldados gringos con que no se podía jugar. Yo por mi parte. Tenía unas abominaciones chinas que eran como para cortar relaciones diplomáticas, con músculos que parecían atrofiados y los ojos y la boca pintados al lado de donde deberían por una descoordinación de la maquina.
No podíamos decir que se tratara de piratería, más bien pertenecía a una especia de ficción sin historia en donde los buenos eran una especia de vikingos o caballeros medievales y los malos siempre eran una formas de animales antropomórficos (y como querían que no fuéramos predadores después de eso) con el mismo cuerpo de los buenos pero en colores. Obviamente la cosa era no desaprovechar moldes.
Yo le decía a mis amigos que esos pertenecían a unas fabulas que no habían llegado a Costa Rica y que ellos no la habían visto ni en cable porque era súper moderna y seguro solo la daban en el cable pero de Estados.
Con ellos jugaba futbol, luchas, de guerra, de carreras, etc. No por menospreciar el trabajo de los chinos (y esperando que hagan mejores estadios que tiliches) siempre se les rompía una liga que llevaban uniendo las dos piernas, era lo primero que se iba, después el soporte de la cabeza y en algunos casos el eje de los brazos (esos eran los menos). Entonces tocaba repararlos.
Con cinta adhesiva, pedazos de globos estallados, calcomanías de campañas políticas o del trabajo de mi mama que era en una empresa de embutidos, tijeras desafiladas y en el mejor de los casos tape eléctrico, al tiempo descubrí que también podía alterarlos, hacerles ropas que no los hicieran ver como los mismo 10 muñecos de siempre y de esa forma tuve cientos de juguetes.
Todavía conservo bajo mi cama una caja con esos viejos destartalados juguetes, en recuerdo del tiempo en que me di cuenta que si un día consigo suficiente cinta adhesiva, bien podría arreglar el mundo.

jueves, 4 de junio de 2009

esquizofrenia

Caminando por las calles oscuras con ropas raídas, esquivo los carros que insisten en arrollarme, yo era grande pero cuando saltaba caía pequeño. Si yo soy grande ¿Porque debo rehuirles? Cuando los confronto se hacen diminutos y se cuelan entre mis piernas a toda velocidad, aceleran como desquiciados evadiéndome.
Sus conductores desaparecen y sus ventanitas se hacen de metal, me lanzo tras de ellos tratando de poseerlos para mi pero ahora soy enorme y mis inmensas manos poco pueden hacer para enganchar esos raudos vehículos que me enloquecen.
Soy tan grande que las calles son pequeñas, desde arriba puedo ver la luz pero mi espalda tapa completamente al sol y llena de sombras a mis pies, ya no quiero ser grande, quiero montarme en uno de esos diminutos carros y manejar como un demente, devorar el pavimento y escapar del gigante.
Soy tan grande que soy el mundo y olvido las calles pequeñas en la medida que encuentro otras mayores, nuevos carros gigantescos me quieren destrozar pero yo ya no quiero enfrentarlos para tener luego que perseguirlos.
Con un terminal esfuerzo lleno mis manos de mi vida y me lanzo y rozo con los dedos una pequeña ambulancia, la velocidad se come mi mente, viajo a un millón de años luz por segundo, cada carro es una vida, cada carro es una historia.
Me pasaré lo que me queda de vida en el suelo, siendo arrollado por diminutas historias veloces.

viernes, 8 de mayo de 2009

otras 10 divagaciones

1. La casa de subastas británica Christies subastó por $37 500 una fotografía captada por Lee Friedlander en donde aparece explícitamente desnuda la cantante Madonna. Aunque no trascendió la identidad del comprador, podríamos asegurar que es una persona evidentemente no relacionada con el Google Image Search.
2. El sacerdote católico Alberto Cutié, famoso por sus apariciones en televisión, radio y medios escritos, fue recientemente relevado de sus funciones por el arzobispo de Miami, Jonh Favarola tras la salida al aire de fotografías en donde aparece en actitudes afectuosas (meter la mano entre las piernas es sin duda una actitud afectuosa) con una mujer en las playas de Miami. Esto se diferencia de la tradicional actitud eclesiástica en donde sacerdotes pederastas que se han implicados en escándalos sexuales les fue privadamente llamada la atención o trasladados, incluso son famosos los casos en que la iglesia a pagado sumas millonarias para evitar fenomenos mediáticos que hieran la el buen nombre de los implicados. Moraleja, la iglesia acepta los escándalos sexuales pero es absolutamente intolerante ante el heterosexualismo.
3. He considerado convertirme al rastafarismo por ser la única religión que propone enviar a los negros de regreso a África (racismo únicamente con fines humorísticos).
4. La modelo Jennifer Barrantes se unió a la, todavía breve, lista de videos porno que aparecen en la red. La grabación es evidentemente realizada por quien (al menos en ese momento fue) su pareja, muchos han cuestionado la decisión de las muchachas de grabarse en escenas en principio intimas, la moraleja de la historia es: Dejen de estar criticando estupideces si quieren seguir viendo ricas travesearse.
5. Todos tenemos que creer en algo, yo personalmente creo en la ciencia, el poder del dinero y el cumplimiento forzado de las leyes, esa es mi santísima trinidad.
6. Así de pronto, me provoca ponerte un cenicero en el ombligo y pasarme tres días comiendo concha… y fumando.
7. No me gustó el ciudadano Kane, no entiendo a Pink Floyd, no se usar el twitter ni facebook, no me parece sexy Angelina Jolie, odio a Bono y Britney me gustaba más cuando gordita y hecha mierda, ya está, lo dije.
8. La estupidez debería ser hemorrágica.
9. Mi tipo favorito de house es el merengue house.
10. La humanidad debe estar siempre al borde de un Armagedón para darle sentido a su existencia, cuando abandonamos la crisis de misiles de la Guerra Fría nos estacionamos en el agujero de la Capa de Ozono, posterior a eso las Profecías de Nostradamus, el Y2K, el hombre del turbante blanco, el Ántrax, el Ébola, el 2012 de los mayas y hoy el muy de moda Calentamiento Global. Aparentemente el tener una amenaza mayor sobre nuestras cabezas hace que desestimemos nuestros problemas de convivencia, nuestras metas por cumplir, la insatisfacción personal y todas las cosas que si deberíamos estar atendiendo.
El mundo no se va a acabar, usted si, desde el día que nacemos estamos muriendo. Quiéralo o no lo más probable es que nunca llegaremos a ver el cataclismo de Al Gore, asi pase en 30 años. La prudencia recomienda que le preste más atención a ese que ve al espejo todos los días que al oso polar que se ahoga en la Antártida, créame que el no se preocupa por usted.

miércoles, 6 de mayo de 2009

lo pandémico no quita lo apocalíptico

Aunque no suene creíble, yo forme parte de la Comisión Panamericana para el combate contra la Pandemia de Influenza.
Para los que no me conocen debo aclarar, con un importante componente de vergüenza, que soy periodista y actualmente trabajo para un organismo del estado, en mi condición me convocaron a reunirme un 25 de noviembre a las 8 de la mañana en un salón de un hotel capitalino. De nuevo, para los que no me conocen, mi cumpleaños es el 24 de noviembre.
El día anterior nos reunimos un bonito grupo de amigos y nos metimos una de esas borracheras que dejan cicatrices en el hígado, una fiesta agresiva hasta las 4 de la mañana por casi todos los bares abiertos, a la mañana siguiente mi sistema nervioso central estaba colapsado.
Llegue casi una hora tarde y me senté lo más lejos posible de mis bien dormidos colegas, me serví un vaso de agua helada del metálico pichel que me habían colocado al frente, prácticamente podía sentir un corazón alterno latiendo en cada sien mientras me presentaba ante el grupo.
La consultoría la pagaba la Organización Panamericana de la Salud y la impartía una conocida y desparecida figura de la televisión que trataba de integrar con sus chistes a un grupo de funcionarios que a diferencia mía agradecían el día fuera de la oficina y el Cordon Bleu de pollo.
Me serví el segundo vaso, parecía que el agua evitaba mi lengua como yo el matrimonio, sentía la boca como si me hubiera tomado una candela, me serví el tercer vaso de agua. Comenzaron hablando de los alcances de esta pandemia de gripe aviar (en realidad en cualquier caso es humana), al principio parecía una gripe normal pero yo sabia que en algún punto eso tenía que tomar proporciones apocalípticas.
Con mis ojos avinagrados divisaba afuera de las puertas de vidrio un delicioso bar frente a la piscina, originalmente en preparativos pero según fue avanzando la mañana lleno de ejecutivos con disponibilidad de tiempo con sus bloody mary y sus gin tonics viendo la Eurocopa.
En un momento el paisaje se puso caótico, empezamos a contar los posibles muertos por miles, las ciudades colapsaban, los niños con sus últimas fuerzas se espantaban las moscas de sus agobiadas caritas, se cerraban los aeropuertos, la gente veía sus rostros perderse detrás de mascaras protectoras que poco hacían para detener la mortal pandemia (que es más que epidemia según aprendí).
Afuera se detiene un penal, se escucha el sonido de las copas chocar, las risas estridentes, la caída de los cubos de hielo indica que es tiempo de otro g&t. Adentro, se detienen el transito aéreo, se escucha el sonido de los automóviles chocando para alejarse desesperadamente de la zona, los alaridos alarmantes, la caída de la bolsa indica que si sobrevivimos enfrentaremos la crisis económica.
Se realiza un inventario detallado de los medios a nuestro alcance. Yo puedo aportar un hígado goteante, ojos conservados en balsámico, manos descarapeladas y amarillas, una mañana sin esperanzas de terminar y un resumen de las incidencias del juego de afuera.
Nos advierten de la posibilidad, bueno, ya no de la posibilidad sino de la seguridad que vengan a tocar nuestras puertas en horas de la madrugada y nos lleven en un traje de esos como los que usaba Aldrin y Amstrong, nos trasladaran a un comando central desde donde no tenderíamos mayor contacto con nuestras familias hasta que lográramos derrotar a Godzilla.
Los síntomas de la temida enfermedad nos fueron finalmente revelados, la influenza produce estornudos con sensación de resfriado, fiebre alta de hasta 39 °C, cansancio intenso con dolores musculares y articulares. El malestar general suele provocar el encamamiento del paciente durante dos o tres días, con dolores musculares generalizados, fluido nasal e irritación ocular. Ósea, gripe.
En ese momento sentía que los ojos se me ponían verdes, si estos hijueputas entendieran por lo que yo estaba pasando no me harían esto, mi calor corporal debía estar rebasando el millón de grados centígrados, había dormido 20 minutos y estaba más cansado que Forrest Gump, de haber tenido músculos estoy seguro que me dolerían, que putas saben ustedes de irritación ocular y fluidos nasales!!!!!
Levanté la mano y pregunté: “¿Perdón, seguimos hablando de gripe?”. Las señoras indignadas se rasgaban las vestiduras, obviamente yo no entendía la gravedad de esa inminente urgencia, el moderador me explicaba que en España murieron como un millón de personas a principio de siglo por esto, que las poblaciones más vulnerables son los niños y los ancianos, que los hospitales colapsarían, que en los circos crecerían los enanos y las mujeres se volverían irremediablemente frígidas, o mil cosas más para asustarme.
Admito que nunca he sido un hambre de ciencia: bloquee el discovery channel porque me estorbaba entre el 11 y el de las novelas mexicanas, siempre he creído que los inventores más brillantes están trabajando en la industria de los cepillos de dientes porque crean un aparato maravillosamente innovador cada corte comercial y conozco a Einstein por su peinado a Newton por la manzana y a Hawking por los Simpson.
Sin embargo esto no me calzaba en mi paradigma, continúe diciendo que entendía perfectamente que ellos tenían que justificar sus presupuestos anuales pero que la próxima vez que quisieran inventar un fenómeno de este tipo, 4 jinetes voladores son siempre llamativos. Les rogué que la próxima reunión se olvidaran de invitarme o les iba a toser y después los iba a abrazar, cruce la puerta de vidrio y me pedí un gin & tonic.
No fue difícil demostrarle a mis jefes que mi rabieta fue justificada, con solo ver la carpeta llena de dibujos infantiles y advirtiendo medidas de seguridad que de todas formas debían de aplicarse ¿O fue necesario un contagio masivo para aprender a lavarnos las manos? Me dieron luz verde para renunciar a la comisión bajo la acusación de fatalistas escandalosos.
Como se podrán imaginar fue extraño ver los cientos de enfermos en México, las personas con máscaras, los países negándole la entrada a los aztecas, Obama llamando a conferencia de prensa urgente y el decreto de pandemia. Ya se lo que nunca me volverá a pasar, nunca volveré a ser parte de la minoría racional.
Me di cuenta que se siente muy bien decir “te lo dije” después de ser tachado como el loco apocalíptico, por eso la historia recuerda a Moisés y Jesus; y se olvidara de todos nosotros los que creemos que las personas no regresan de la muerte y no estaríamos dispuestos a vagar 40 años en el desierto ni por encontrar la tierra de las vaginas y la miel.
Al fin y al cabo, el alarmismo y la estupidez también llegan a ser pandémicos.