miércoles, 1 de julio de 2009

a las mujeres que ni siquiera ame…

Una de las cosas feas de la vida es cuando tu percepción sentimental es mucho más fuerte que la realidad, es como el rechazo en verbo pasado.
Es cabrón cuando imprudentemente se siente algo por una persona y nada llega a pasar, te quedas sin siquiera el consuelo del amor fracasado o de la noche pecadora, y eso sin embargo no repara el daño de ausencia o atenúa el hecho que sí te gustaba o que te llamaba la atención más de lo normal.
Lo triste del caso es que esto no remonta a ninguna experiencia reciente, simplemente recordé mujeres que no veo hace años, que solo las redes sociales de internet te mantiene con pista de ellas.
Pues si Albert Hammond le dedico su canción “A las mujeres que él amo”, yo le dedico un pequeño homenajito a todas las mujeres que nunca ame.
No se perdieron de mucho se los aseguro, pero quien quita un quite, por ahí y les salía mejor de lo que parezco, tal vez y cambio mis terquedades y mi delirio de deidad y me vuelvo alguien más humano y humilde.
No presumo de mis habilidades sexuales, pero el sexo siempre es rico cuando se hace con tiempo y ganas… y un poquito de colmillo. Cuando toda esa curiosidad y ansiedad desenlazan en un tributo excitado, púbico y sudoroso a las Olimpiadas, cruzando la línea de meta con las manos en bajo y los ojos en blanco; lanzando la jabalina hasta donde se pierde la vista, cerca del pebetero; luchando por terminar la maratón de últimos, ojala cuatro años después.
No se si nos habríamos quedado juntos, lo más probable es que no, que al tiempo se me fuera olvidando como me siento ahora y que vos vayas recordando como me ves en este momento y quedemos como tristes amigos que ya ni se imaginan chingos.
O al rato nos peleábamos siempre y terminábamos odiándonos, estorbándonos solo para joder y apareciéndonos mojados cada que hace sol a las 2:30 de la mañana, con dos vasos plásticos de “me vale mierda” y medio 34 servido en la tapa del tarro.
Uno nunca sabe y al final nos enamoramos, o me enamoro yo y vos no, o hasta te enamorés vos y yo mas o menos, tal vez visitemos familiares o nos lavemos ropa, podríamos hasta co afitrionar una mesa de tragos o pasar tres días tocándonos frente a la pantalla de ajustes de una película en DVD.
Lo cierto del caso es que no lo sabemos y lo más probable es que ya nunca lo vamos a saber, y tenga yo que seguir luchando con la extrañeza de pensar épocas y personas irrelevantes, preguntándome si en algún momento me viste con otros ojos (ojos de guaro aunque sean) pero con ganitas cocktaileadas al borde de un terminal error de juicio que te habría agradecido mucho.
Normalmente hoy las veo con algún carajo a la par, felices, creciendo en la vida, plenas, maduras, algunas con un poco más de “bendiciones” que las que querría; y en el fondo me siento bien conmigo porque se que yo escogí bien… aunque ustedes no me hayan escogido a mi.

martes, 16 de junio de 2009

juguetes

A la par de la casa de mis abuelos se pasaron a vivir unos niños guatemaltecos, el papá trabajaba para un organismo internacional y había llegado a Costa Rica por esa misma razón yo me hice amigo de ellos, tal vez no eran millonarios pero para si tenían muchas más posibilidades de las que me podían dar mis papás en ese tiempo.
Digo, para mi una barra de mantequilla Dos Pinos era un lujo muy ocasional, un tarro de frutas en conserva era navidad. Ellos eran socios del Castillo, iban a una escuela donde les enseñaban francés, tenían un fax y lo más impresionante… tenían un cuarto solo para sus juguetes.
Y en definitiva el mundo de un niño se determina a través de los juguetes, no importa en que casa vivas, no importa que ropa uses o si tu papa es travesti o presidente, importa cuales son tus juguetes (Ya cuando cumplís unos 14 años tus juguetes vienen incorporados).
También cabe entender que vivíamos en un mundo mattel, las fabulas que veía eran He Man, GI Joe, Thundercats o Transformers, todas diseñadas a partir de líneas de juguetes, por esta razón tu entorno mental era de juguetes, hoy por hoy todavía sueño con el día en que me dejen solo en una juguetería.
Nada te hacía más feliz que el día en que tu mama llegaba con un juguete, por ninguna razón, solo para jugar, eso era mejor que navidad porque te tomaba por sorpresa. Creo que podría ser papá solo para ver la mirada de un hijo cuando cruzo la puerta con un muñeco nuevo.
Mis vecinos tenían el escorpión gigante de los transformer, la casa de los thundercats, a stratos, men at arms, C3p0, un ALF, pantrho, y miles de esos diminutos soldados gringos con que no se podía jugar. Yo por mi parte. Tenía unas abominaciones chinas que eran como para cortar relaciones diplomáticas, con músculos que parecían atrofiados y los ojos y la boca pintados al lado de donde deberían por una descoordinación de la maquina.
No podíamos decir que se tratara de piratería, más bien pertenecía a una especia de ficción sin historia en donde los buenos eran una especia de vikingos o caballeros medievales y los malos siempre eran una formas de animales antropomórficos (y como querían que no fuéramos predadores después de eso) con el mismo cuerpo de los buenos pero en colores. Obviamente la cosa era no desaprovechar moldes.
Yo le decía a mis amigos que esos pertenecían a unas fabulas que no habían llegado a Costa Rica y que ellos no la habían visto ni en cable porque era súper moderna y seguro solo la daban en el cable pero de Estados.
Con ellos jugaba futbol, luchas, de guerra, de carreras, etc. No por menospreciar el trabajo de los chinos (y esperando que hagan mejores estadios que tiliches) siempre se les rompía una liga que llevaban uniendo las dos piernas, era lo primero que se iba, después el soporte de la cabeza y en algunos casos el eje de los brazos (esos eran los menos). Entonces tocaba repararlos.
Con cinta adhesiva, pedazos de globos estallados, calcomanías de campañas políticas o del trabajo de mi mama que era en una empresa de embutidos, tijeras desafiladas y en el mejor de los casos tape eléctrico, al tiempo descubrí que también podía alterarlos, hacerles ropas que no los hicieran ver como los mismo 10 muñecos de siempre y de esa forma tuve cientos de juguetes.
Todavía conservo bajo mi cama una caja con esos viejos destartalados juguetes, en recuerdo del tiempo en que me di cuenta que si un día consigo suficiente cinta adhesiva, bien podría arreglar el mundo.

jueves, 4 de junio de 2009

esquizofrenia

Caminando por las calles oscuras con ropas raídas, esquivo los carros que insisten en arrollarme, yo era grande pero cuando saltaba caía pequeño. Si yo soy grande ¿Porque debo rehuirles? Cuando los confronto se hacen diminutos y se cuelan entre mis piernas a toda velocidad, aceleran como desquiciados evadiéndome.
Sus conductores desaparecen y sus ventanitas se hacen de metal, me lanzo tras de ellos tratando de poseerlos para mi pero ahora soy enorme y mis inmensas manos poco pueden hacer para enganchar esos raudos vehículos que me enloquecen.
Soy tan grande que las calles son pequeñas, desde arriba puedo ver la luz pero mi espalda tapa completamente al sol y llena de sombras a mis pies, ya no quiero ser grande, quiero montarme en uno de esos diminutos carros y manejar como un demente, devorar el pavimento y escapar del gigante.
Soy tan grande que soy el mundo y olvido las calles pequeñas en la medida que encuentro otras mayores, nuevos carros gigantescos me quieren destrozar pero yo ya no quiero enfrentarlos para tener luego que perseguirlos.
Con un terminal esfuerzo lleno mis manos de mi vida y me lanzo y rozo con los dedos una pequeña ambulancia, la velocidad se come mi mente, viajo a un millón de años luz por segundo, cada carro es una vida, cada carro es una historia.
Me pasaré lo que me queda de vida en el suelo, siendo arrollado por diminutas historias veloces.

viernes, 8 de mayo de 2009

otras 10 divagaciones

1. La casa de subastas británica Christies subastó por $37 500 una fotografía captada por Lee Friedlander en donde aparece explícitamente desnuda la cantante Madonna. Aunque no trascendió la identidad del comprador, podríamos asegurar que es una persona evidentemente no relacionada con el Google Image Search.
2. El sacerdote católico Alberto Cutié, famoso por sus apariciones en televisión, radio y medios escritos, fue recientemente relevado de sus funciones por el arzobispo de Miami, Jonh Favarola tras la salida al aire de fotografías en donde aparece en actitudes afectuosas (meter la mano entre las piernas es sin duda una actitud afectuosa) con una mujer en las playas de Miami. Esto se diferencia de la tradicional actitud eclesiástica en donde sacerdotes pederastas que se han implicados en escándalos sexuales les fue privadamente llamada la atención o trasladados, incluso son famosos los casos en que la iglesia a pagado sumas millonarias para evitar fenomenos mediáticos que hieran la el buen nombre de los implicados. Moraleja, la iglesia acepta los escándalos sexuales pero es absolutamente intolerante ante el heterosexualismo.
3. He considerado convertirme al rastafarismo por ser la única religión que propone enviar a los negros de regreso a África (racismo únicamente con fines humorísticos).
4. La modelo Jennifer Barrantes se unió a la, todavía breve, lista de videos porno que aparecen en la red. La grabación es evidentemente realizada por quien (al menos en ese momento fue) su pareja, muchos han cuestionado la decisión de las muchachas de grabarse en escenas en principio intimas, la moraleja de la historia es: Dejen de estar criticando estupideces si quieren seguir viendo ricas travesearse.
5. Todos tenemos que creer en algo, yo personalmente creo en la ciencia, el poder del dinero y el cumplimiento forzado de las leyes, esa es mi santísima trinidad.
6. Así de pronto, me provoca ponerte un cenicero en el ombligo y pasarme tres días comiendo concha… y fumando.
7. No me gustó el ciudadano Kane, no entiendo a Pink Floyd, no se usar el twitter ni facebook, no me parece sexy Angelina Jolie, odio a Bono y Britney me gustaba más cuando gordita y hecha mierda, ya está, lo dije.
8. La estupidez debería ser hemorrágica.
9. Mi tipo favorito de house es el merengue house.
10. La humanidad debe estar siempre al borde de un Armagedón para darle sentido a su existencia, cuando abandonamos la crisis de misiles de la Guerra Fría nos estacionamos en el agujero de la Capa de Ozono, posterior a eso las Profecías de Nostradamus, el Y2K, el hombre del turbante blanco, el Ántrax, el Ébola, el 2012 de los mayas y hoy el muy de moda Calentamiento Global. Aparentemente el tener una amenaza mayor sobre nuestras cabezas hace que desestimemos nuestros problemas de convivencia, nuestras metas por cumplir, la insatisfacción personal y todas las cosas que si deberíamos estar atendiendo.
El mundo no se va a acabar, usted si, desde el día que nacemos estamos muriendo. Quiéralo o no lo más probable es que nunca llegaremos a ver el cataclismo de Al Gore, asi pase en 30 años. La prudencia recomienda que le preste más atención a ese que ve al espejo todos los días que al oso polar que se ahoga en la Antártida, créame que el no se preocupa por usted.

miércoles, 6 de mayo de 2009

lo pandémico no quita lo apocalíptico

Aunque no suene creíble, yo forme parte de la Comisión Panamericana para el combate contra la Pandemia de Influenza.
Para los que no me conocen debo aclarar, con un importante componente de vergüenza, que soy periodista y actualmente trabajo para un organismo del estado, en mi condición me convocaron a reunirme un 25 de noviembre a las 8 de la mañana en un salón de un hotel capitalino. De nuevo, para los que no me conocen, mi cumpleaños es el 24 de noviembre.
El día anterior nos reunimos un bonito grupo de amigos y nos metimos una de esas borracheras que dejan cicatrices en el hígado, una fiesta agresiva hasta las 4 de la mañana por casi todos los bares abiertos, a la mañana siguiente mi sistema nervioso central estaba colapsado.
Llegue casi una hora tarde y me senté lo más lejos posible de mis bien dormidos colegas, me serví un vaso de agua helada del metálico pichel que me habían colocado al frente, prácticamente podía sentir un corazón alterno latiendo en cada sien mientras me presentaba ante el grupo.
La consultoría la pagaba la Organización Panamericana de la Salud y la impartía una conocida y desparecida figura de la televisión que trataba de integrar con sus chistes a un grupo de funcionarios que a diferencia mía agradecían el día fuera de la oficina y el Cordon Bleu de pollo.
Me serví el segundo vaso, parecía que el agua evitaba mi lengua como yo el matrimonio, sentía la boca como si me hubiera tomado una candela, me serví el tercer vaso de agua. Comenzaron hablando de los alcances de esta pandemia de gripe aviar (en realidad en cualquier caso es humana), al principio parecía una gripe normal pero yo sabia que en algún punto eso tenía que tomar proporciones apocalípticas.
Con mis ojos avinagrados divisaba afuera de las puertas de vidrio un delicioso bar frente a la piscina, originalmente en preparativos pero según fue avanzando la mañana lleno de ejecutivos con disponibilidad de tiempo con sus bloody mary y sus gin tonics viendo la Eurocopa.
En un momento el paisaje se puso caótico, empezamos a contar los posibles muertos por miles, las ciudades colapsaban, los niños con sus últimas fuerzas se espantaban las moscas de sus agobiadas caritas, se cerraban los aeropuertos, la gente veía sus rostros perderse detrás de mascaras protectoras que poco hacían para detener la mortal pandemia (que es más que epidemia según aprendí).
Afuera se detiene un penal, se escucha el sonido de las copas chocar, las risas estridentes, la caída de los cubos de hielo indica que es tiempo de otro g&t. Adentro, se detienen el transito aéreo, se escucha el sonido de los automóviles chocando para alejarse desesperadamente de la zona, los alaridos alarmantes, la caída de la bolsa indica que si sobrevivimos enfrentaremos la crisis económica.
Se realiza un inventario detallado de los medios a nuestro alcance. Yo puedo aportar un hígado goteante, ojos conservados en balsámico, manos descarapeladas y amarillas, una mañana sin esperanzas de terminar y un resumen de las incidencias del juego de afuera.
Nos advierten de la posibilidad, bueno, ya no de la posibilidad sino de la seguridad que vengan a tocar nuestras puertas en horas de la madrugada y nos lleven en un traje de esos como los que usaba Aldrin y Amstrong, nos trasladaran a un comando central desde donde no tenderíamos mayor contacto con nuestras familias hasta que lográramos derrotar a Godzilla.
Los síntomas de la temida enfermedad nos fueron finalmente revelados, la influenza produce estornudos con sensación de resfriado, fiebre alta de hasta 39 °C, cansancio intenso con dolores musculares y articulares. El malestar general suele provocar el encamamiento del paciente durante dos o tres días, con dolores musculares generalizados, fluido nasal e irritación ocular. Ósea, gripe.
En ese momento sentía que los ojos se me ponían verdes, si estos hijueputas entendieran por lo que yo estaba pasando no me harían esto, mi calor corporal debía estar rebasando el millón de grados centígrados, había dormido 20 minutos y estaba más cansado que Forrest Gump, de haber tenido músculos estoy seguro que me dolerían, que putas saben ustedes de irritación ocular y fluidos nasales!!!!!
Levanté la mano y pregunté: “¿Perdón, seguimos hablando de gripe?”. Las señoras indignadas se rasgaban las vestiduras, obviamente yo no entendía la gravedad de esa inminente urgencia, el moderador me explicaba que en España murieron como un millón de personas a principio de siglo por esto, que las poblaciones más vulnerables son los niños y los ancianos, que los hospitales colapsarían, que en los circos crecerían los enanos y las mujeres se volverían irremediablemente frígidas, o mil cosas más para asustarme.
Admito que nunca he sido un hambre de ciencia: bloquee el discovery channel porque me estorbaba entre el 11 y el de las novelas mexicanas, siempre he creído que los inventores más brillantes están trabajando en la industria de los cepillos de dientes porque crean un aparato maravillosamente innovador cada corte comercial y conozco a Einstein por su peinado a Newton por la manzana y a Hawking por los Simpson.
Sin embargo esto no me calzaba en mi paradigma, continúe diciendo que entendía perfectamente que ellos tenían que justificar sus presupuestos anuales pero que la próxima vez que quisieran inventar un fenómeno de este tipo, 4 jinetes voladores son siempre llamativos. Les rogué que la próxima reunión se olvidaran de invitarme o les iba a toser y después los iba a abrazar, cruce la puerta de vidrio y me pedí un gin & tonic.
No fue difícil demostrarle a mis jefes que mi rabieta fue justificada, con solo ver la carpeta llena de dibujos infantiles y advirtiendo medidas de seguridad que de todas formas debían de aplicarse ¿O fue necesario un contagio masivo para aprender a lavarnos las manos? Me dieron luz verde para renunciar a la comisión bajo la acusación de fatalistas escandalosos.
Como se podrán imaginar fue extraño ver los cientos de enfermos en México, las personas con máscaras, los países negándole la entrada a los aztecas, Obama llamando a conferencia de prensa urgente y el decreto de pandemia. Ya se lo que nunca me volverá a pasar, nunca volveré a ser parte de la minoría racional.
Me di cuenta que se siente muy bien decir “te lo dije” después de ser tachado como el loco apocalíptico, por eso la historia recuerda a Moisés y Jesus; y se olvidara de todos nosotros los que creemos que las personas no regresan de la muerte y no estaríamos dispuestos a vagar 40 años en el desierto ni por encontrar la tierra de las vaginas y la miel.
Al fin y al cabo, el alarmismo y la estupidez también llegan a ser pandémicos.

lunes, 13 de abril de 2009

nunca tuvimos parís

Quede de esperarla frente a las escaleras eléctricas de Louvre, justo bajo ese entramado de pirámides de cristal en donde , según Dan Brown y nadie más que Dan Brown, descansan los restos de María Magdalena.
Tenía ya varios años de no verla, por los menos 4 o 5, cuando éramos compañeros universitarios nos juntábamos frecuentemente a tomar whisky barato y hablar pelotudeces, pero desde que vino a vivir a Paris tan siquiera nos conversamos una vez.
Cuando supe que iba a tener una visita de un par de días por su ciudad mientras hacia un trabajo sobre el Palacio de Versalles, le escribí un correo electrónico que ella me contesto anexando su celular, la llame entonces desde Chamonix y la invite a por un traguete cuando pusiera pie en la ciudad luz.
Ella estaba haciendo un documental sobre la crisis de medio oriente para un canal francés, acomodamos su agenda con la mía y decidimos encontrarnos frente al referido museo. Cuando la vi venir fue una de esas raras ocasiones en que la realidad supera tus expectativas.
Su nariz respigada amputaba al corazón de Dios, tenía una mirada indiferente, como la de quien sabe que es linda y eso es poco importante contra sus otros destellos, tenía un cuello interminable de esos que podrías empezar a besar sobre los hombros y terminar ya cuando viejo… hermosa, brutalmente hermosa.
Cuando me vio sonrió, compartimos un par de “Que has sido de vos?” y caminamos, nos instalamos en un café de Rimoli a tomarnos una cerveza, saque de mi bolsillo una caja de cigarros de los que traía de Costa Rica (nunca viajo sin suficientes de mis cigarros, es lo único que somatiza mi mal de patria), ella había dejado de fumar hace algunos meses pero no se pudo resistir al sabor del tabaco de ayer, el tabaco de la que fue su patria.
Tuvimos una charla un poco de inventario, posiblemente no tan bien lograda, ella se despidió y se marcho hacia la clase que tenía en la noche, le di el numero de mi hotel y quedamos en que trataríamos de vernos una vez más.
Cuando llegue a mi hotel al siguiente día encontré un mensaje, respondí la llamada y acordamos ir a cenar a su lugar favorito, nos encontramos en el sitio, un pequeño local en el barrio latino con paredes de ladrillo y música a lo Edith Piaff donde se cenaba comida francesa tradicional a la luz de las velas, como podrán notar, el universo se confabulaba contra mi salud mental.
Con el salto de las palabras nos íbamos enredando en anécdotas, carcajadas y confidencias, ese día las cosas se daban fáciles, éramos los mismos que solíamos ser en la terraza de su casa, con un crawfords en vaso plástico y vino en tetra brick, éramos casi los mismos pero algo había cambiado, algo se sentía diferente, algo se sentía tibiecito.
Salimos del restaurante y ella se despidió a regañamodo porque vivía lejos de esa zona, y el metro no era un lugar seguro a altas horas de la noche, fue entonces que mi tontería de macho de pueblo salió a flote, sin conocer el idioma, sin haberme montado nunca al metro, con taxis impagables y un sentido de la orientación más débil que mi sentido común le dije: No te preocupés, yo te llevo a tu casa.
Un poco aliviada con esto fuimos a tomarnos unos tragos, la noche era fría y el pastisse le ayudaba a la circulación, el trago se me hace espantoso, igual que el ouzo (de hecho no podría diferenciar uno de otro) pero la noche seguía su mismo efecto, pasaba de cristalina a turbia, a blanquecina y consistente.
Después de unas copas me preguntó por nuestros amigos de Costa Rica, yo saque mi tarjeta prepagada de llamadas y desde su teléfono contactamos con uno de ellos, después de la evidente sorpresa tome el teléfono y le dije a mi amigo: “Acá estoy perdido, intentando convencer a esta mujer que se case conmigo, que yo vengo a cantar canciones frente a Los Inválidos, que manejo el carrito de la basura pero no se quiere casar conmigo”, ella me arrebata al teléfono y le die en un tono de película de Belmondo: “¿Quién dice que no me quiero casar con él?”.
El problema es que ella si se iba a casar, pero con su novio de años, un medio francés con quien había tomado la decisión de dar el salto desde la Latinoamérica que los había adoptado por la Francia que los vio nacer, era un niño con pedigree con quien convivía en ese barrio malo al cual yo me aprestaba a irla a dejar. Justamente por esos días se encontraba fuera del país visitando a sus padres y yo me encontraba en el país visitando a su novia.
Ella se me hacia más maravillosa cada vez, era linda, inteligente, simpática, cosmopolita, artista y muy mujer. Ya empezaba a entender la diferencia de esa noche. Ella siempre había sido maravillosa, bellísima y encantadora, y a pesar que siempre me tuvo presente y el cariño que me dedicaba, nunca había existido en ella una respuesta a nivel de atracción, por eso nunca me había vuelto loco por ella, eran simples señales no correspondidas que se perdían en el vacio y terminaban por convertirse en ruido que se muere cuando nadie escucha, como las cartas del niño o las oraciones en general.
Hoy era diferente, me veía retratado hermoso en sus ojos inmensos, cada sonrisa tenía un tono cómplice, un calorcito que venia de adentro, buscábamos excusar para chocar, para retar al destino a decírmelo en la calle, creo que la distancia nos había hecho nacer peligrosamente y eso se sentía rico, eso se sentía tibiecito.
Tomamos el último metro a Saint Dennis, el vagón parecía de película, entre turcos y africanos, Ella se hizo un moño y se puso una bufanda y unos anteojos grandes, como de señor, para no llamar la atención, se veía aún más bella. Yo me colocaba tras de ella y chocaba con su hombro tímidamente, aprendíamos a tocarnos como en clave Morse: dos golpes suaves significan “que guapas estás”, dos golpes suaves y un pulso constante significan “lo que vos y yo haríamos en la cama no tiene perdón de Dios”.
Como mascotas perdidas caminamos las calles, nos reíamos de las señales de alto, conversábamos con los indigentes, mediamos la luna con el pulgar, llegamos a la puerta de su casa y yo subí a llamar un taxi para regresar a mi Novotel, cruzamos la puerta y nos servimos un par de tragos mientras se nos olvidaba hacer esa llamada, coloque un disco de los años primeros de el flaco Sinatra y deambule hacia ella.
Para ese momento todo era muy turbulento, mis labios se amotinaban como tropas hambrientas contra el resto de mi cuerpo, mi mirada se coloco firmemente en el objetivo como buscando una excusa, un bastión que nos sacara seguros de tierra agreste, ella se soltó el pelo y mis hombres se rindieron.
Avance lento pero seguro hacia su boca, finalmente hicimos contacto pero algo paso, nos besamos por no más de 3 segundos y ella dejo caer la mirada, sobre su hombro pude observar las imágenes de la casa que compartía con el, habían mil paseos, veranos en inviernos, detalles mutuos. Esa era la trampa del cazador y había caído, me había dejado llevar a su madriguera, me arranque la pata a mordiscos y me aleje, “No esperaba otra cosa de vos” le dije mientras buscaba la tarjeta del hotel y me encendía un Derby Suave para el camino.
Llegue a mi habitación y me bebí el insomnio, al día siguiente la llame desde la frontera con un tono muy estándar, le agradecí la amabilidad en la visita y nos deseamos la mejor de las suertes mientras tapizábamos los silencios incómodos.
Con el paso de los años nos hemos visto unas cuantas veces más en escenarios alternos, un día nos tomamos unas copas extra y la conversa nos llevo a un punto raro:
-“¿Qué no hiciste en Paris aquella tarde que nos vimos?”
Ella sabia que mis días eran contados y que tuve que sacrificar alguna cosa de mi agenda para encontrarnos en aquella insípida primera salida. Me escondí entre sus intentos sin querer confesar mi costo de oportunidad, ya acorralado tuve que confesar.
-“Louvre, nunca llegue a entrar a Louvre”
Ella sabía que fue ahí donde nos encontramos, que estuve a no más de 10 metros del mayor santuario artístico del planeta pero simplemente no cruce esa línea. Sus ojos le volvieron a brillar bonito y el ambiente se puso nuevamente tibiecito mientras le temblaban los labios exigiendo inmediata atención. Tal vez lo veía como un gran sacrifico pero yo no, para mi fue algo natural, para aclarar sus dudas le explique mis porqués con una sola frase.
“Entendeme mujer, yo fui a Grecia a ver el Partenón, fui a Roma a ver la Capilla Sixtina, pero yo vine a Paris a verte a vos”.
Fin de la primera parte…

martes, 31 de marzo de 2009

5 de la Calaca

Quien sepa que fue la Calaca se lleva 20 millones de puntos reiki
1. Adrián: ¿Estarías de acuerdo con que Chávela Vargas venga a morir a Costa Rica?
Azopfeiffer: Claro, de hecho deberían habilitar un número 900 para decidir como quisiéramos que muriera.
Mi personal favorita sería la opción A, cáncer de Próstata.
2. Bienvenido a la Calaca, el único programa cuya Sala de Redacción es mayoritariamente heterosexual, muérase de la envidia el canal del trencito.
3. A todos los choferes, remeseros, buceros, taxistas y demás trabajadores del volante que se acerquen al balcón de la radio, les estaremos regalando porno, y no esas revistas “de buen gusto y fotografía artística”, el porno que está diseñado únicamente para irse a matar a pajas.
4. …Me le puede enviar un saludo a mi primita que esta cumpliendo años en Puntarenas…
–Claro, un saludo imaginario a la primita de esta ignorante que piensa que Radio Victoria se escucha a más de cuatro cuadras de la estación.
5. Caen la torres gemelas, el mundo esta al borde de una gran guerra y Costa Rica no se aísla de esto, surge en nuestras mentes una solución conciliadora: (más de un año antes que lo hiciera Televisa y Telefe)
Aprovechando el boom que había generado el Big Brother mexicano, una mente maestra con poderes casi infinitos albergó a líderes mundiales (también a Abel Pacheco y a Oscar Arias) para que los oyentes de Radio Victoria (curiosa selección mediática) escogieran por medio de sus llamadas y votos electrónicos al próximo regente de la humanidad.
A la casa ingresa George W Bush, Saddam Hussein, Osama Bin Ladem, Tony Blair, Oscar Arias, Abel Pacheco, Jose Maria Aznar y demás habitantes de la casa. Resúmenes diarios y entrevista en confesionario iban narrando la bizarra pero carcajeante convivencia entre los señores, quienes irían abandonando la casa semanalmente (el que menos votos acumulaba iba jalando) hasta conseguir un gran ganador que sería premiado con el mundo.
Un Saddam como el malo de las fabulas, Oscar Arias con un ego que no cabía en la casa, un Osama que nunca se dejo ver ni escuchar, un George que era el matón del colegio (con problemas de retraso mental, obviamente) y entre todos un personaje que se robo el corazón de nuestra limitadísima audiencia.
Tony era un buen muchacho, con sentimientos puros y transparentes que se había enamorado perdidamente de George y de la piednas de Adrian, tenía problemas de seseo que no lo limitaban para escibidle poemads a Geordgie y a cantadle canciones como Cadless Wisped.
Para el visionario Gran Armado que nos enseño a que siempre es mejor hacer el humor y no la guerra.